URUGUAY TAMBIEN ENAMORA DESDE UNA COPA: POR DIEGO FANARA

En la semana el país vecino celebró los 195 años de la declaratoria de su
independencia. Más allá de los límites geográficos, sin dudas es el pueblo más hermano. Desde
el cariño de su gente que hace que uno se sienta como si toda la vida hubiese estado allí;
pasando por la admiración compartida por figuras históricas, artistas, deportistas; la
idiosincrasia en común; las pasiones; la gastronomía y otros aspectos nos unen de una manera
única. Y el vino no podía estar ausente en esta hermandad rioplatense. Tal es así, que por
segundo año consecutivo estos dos países ostentan tener a las dos mejores Bodegas del
Mundo.


Sin dudas, en este tiempo en el que se busca vivir experiencias a través del vino y no
solamente beberlo, el enoturismo es otra opción para descubrir este bello país. Mediante los
caminos de la vid y el olivo, Uruguay permite recorrer sus paisajes con visitas a las Bodegas y
Almazaras sintiendo la magia del terroir. De más está decir que cuando se permita volver a
viajar, una opción obligada será visitarlas y publicar muchas fotos en el Instagram; el
Facebook o grabar en la retina los olivares y viñedos acompañado por el cielo claro de un
atardecer con una copa de vino en la mano. 


Cabe destacar que este 2020 marcado por la Pandemia ha dejado una vendimia muy
buena para las Bodegas Uruguayas. Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INAVI), se
molió un 10,75% más de uva que en el año 2019. Esto dato no es positivo solo por la cantidad
de fruta sino por la calidad para la elaboración de los vinos de este año. Así se podrá continuar
con lo planificado para el desarrollo en el mercado interno y seguir posicionándose en el
mundo.


En tanto, la industria vitivinícola uruguaya está en constante evolución. Tal es así que
varias de sus etiquetas han sido premiadas y reconocidas con medallas y altos puntajes de
parte de los principales críticos del mundo. Como es el caso del reconocido referente del
Periodismo Enológico mundial, Tim Atkim, quien sostuvo en su anuario 2020 dedicado a los
Vinos de este país: "Uruguay tiene una tradición haciendo vinos que data de la segunda mitad
del siglo XIX y posiblemente desde antes, pero en muchos sentidos es una presencia joven en
la escena mundial. Algunos buenos vinos fueron hechos en los años 70 y 80, pero los de
categoría mundial son mucho más recientes. Y los que es más importante: seguro hay mejores
por venir".


. Así como decir Malbec es pensar en Argentina, decir Tannat es pensar en Uruguay. El
mundo del vino la reconoce como la cepa insignia. El varietal originario del sudoeste de Francia
en la región de Madiran, llegó de la mano de los inmigrantes. Gracias al clima, la tierra y el
trabajo de esas personas, la planta se adaptó y comenzó a cobrar relevancia. Un actor
importante fue Pascual Harriague quien se afincó en la ciudad de Salto. Desde allí comenzó a
ensayar con distintas variedades de uva, hasta que encontró en las uvas Tannat las condiciones
para elaborar un gran vino tinto.

 

A partir de su legado, la vitivinicultura empezó a crecer y
ganar prestigio. Una de las características del Tannat es su armonía y elegancia. Porque se
muestra de color atractivo, un rojo morado o rubí tirando al granate. Es un vino con cuerpo, de
buen final en boca; con notas a frutos rojos y negros, especias y chocolate amargo; siendo
potente pero a la vez amable al paladar. Se va a lucir solo, mostrando la identidad del lugar y
aquellos aspectos que el enólogo o la enóloga pretende que sean descubiertos y también lo
hará en forma de blends como por ejemplo Tannat-Cabernet Sauvignon; Tannat - Merlot y
Tannat Cabernet Franc. Al pensarlo para acompañar un almuerzo o una cena va a maridar

carnes al horno o la parrilla; pastas con salsa fuerte; guisos potentes y de larga cocción o una
tabla de quesos picantes, grasos y azul. Pero no todo es Tannat también se producen otros
varietales. Tal es el caso de los blancos como el Albariño; Chardonnay o Suavignon Blanc que
se caracterizan por su elegancia; minerales y frescura. También se encuentran destacados
rosados ideales para el maridaje con frutos del mar.


Otro atractivo y que conquista al turista es el mítico Medio y Medio. Es un vino de
corte que se hace a partir de un espumoso dulce y un vino blanco seco. Tal vez el más
conocido sea el que lleva por nombre Roldos, un restorán que abrió sus puertas en 1888 en el
Mercado del Puerto. Hoy son varias Bodegas que lo continúan elaborando. Tradicionalmente
se hacía únicamente blanco, pero actualmente hay también rosado y tinto.


Cuando todo esto pase, la invitación es a volver. Para degustar un vino; comer un buen
asado; un chivito o tomar unos mates viendo el río. También a perderte por algunas de las
callecitas de Colonia, disfrutar de sus Playas; en la historia de Fray Bentos, la Heroica Paysandú
u otras ciudades. Tal vez, ver pasar la tarde o la noche charlando con personas que serán
inolvidables o simplemente disfrutar de Uruguay.

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